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¡Hola,
amigos!
Desde que ocurrieron los tsunamis en la región asiática,
no hemos dejado de recibir preguntas relacionadas con el evento
y sus implicaciones, pues hay preocupación por lo que
esto podría simbolizar o preanunciar (de hecho ha estado
circulando información sobre una ligera desviación
del eje terrestre - en centímetros - y acerca de la
preocupación de la comunidad científica sobre
el particular).
A raíz de ello, hemos sentido la necesidad de canalizar
un mensaje del Grupo de Kryon sobre el tema. Al respecto,
deseamos aclarar que nosotros no podemos poner en agenda lo
que el Grupo desea transmitir, pues el canal puede estar pensando
o deseando canalizar algo específico y la energía
del Grupo puede estarse enfocando en otro tema completamente
diferente (como de hecho nos ha pasado). Es así como
surgió la siguiente canalización, titulada “Transmutando
el poder de la gran ola”.
Por tanto, si algunas personas entienden u opinan que faltó
tal o cual información y quisieran que se ahondara
más sobre otros particulares, nos vemos en la necesidad
de decirles que eso no va a ser posible, pues… así
es como finalizó (de hecho, pensábamos que se
hablaría sobre el tema de la inclinación del
eje de la Tierra, pero no fue así).
Recuerden que actualmente se está recibiendo mucha
información sobre el tema, desde diversas procedencias.
Por tanto, confiemos que llegará información
adicional y ésta podrá ser luego compendiada.
Además, estamos seguros que el Grupo de Kryon hablará
a través de Lee Carroll y allí se dará
un mayor nivel de información.
Esperamos que disfruten de esta lectura (el material enviado
ocupa unas 5 páginas tamaño carta)
En amor y servicio,
Mario
Liani
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Queridos ángeles humanos:
Es
tiempo de reflexionar acerca de lo acontecido en diferentes países
del continente asiático. En el mundo se ha producido mucha
inquietud acerca de lo sucedido y sus implicaciones, lo que ha generado
un gran tráfico de opiniones acerca de ello, pues todos desean
saber el por qué...
Nuestros
canales han estado recibiendo interrogantes variadas acerca de este
tema y nosotros hemos decidido darles ahora un mensaje a través
de este canal. El mensaje no es otro que hacerles percibir el potencial
de enseñanza que siempre está contenido detrás
de cualquier suceso que les involucre. Indudablemente, este suceso
no es un suceso ordinario o simplemente personal, pues atañe
a la humanidad de una manera muy estrecha, ya que no está
circunscrito solamente al área geográfica donde se
produjo. Es más, les decimos que el área geográfica
donde se produjo conlleva un importante mensaje que luego percibirán
más claramente.
Para
recrear la energía de la enseñanza que ahora deseamos
transmitir a todos ustedes, usaremos su memoria celular, activando
ciertos específicos recuerdos que están grabados en
ella y que guardan relación con el tema que nos ocupa.
Conéctense
con estas imágenes...
Érase
una vez un pueblo anclado a orillas del mar. Los lugareños
ganaban su vida a través de la pesca y otras actividades
menores, en armonía con la tierra que los nutría.
Los niños jugaban felices. Las madres cantaban mientras hacían
sus labores cotidianas. Los hombres y los jóvenes regresaban
silbando después de una fructífera jornada de pesca.
Las noches eran serenas y apacibles y el frío aire nocturno
hacía ver las estrellas más brillantes, mientras los
hombres invocaban al Espíritu en la orilla de la playa, a
la luz de las hogueras rituales.
Así
era, día tras día.
De
pronto, durante una noche todo cambió. Una gran ola llegó
del mar, barrió todo el poblado y penetró tierra adentro.
Se perdieron vidas, sembradíos, ilusiones y se ganó
miedo, mucho miedo.
Los
hombres con sus familias corrieron hacia las montañas procurando
refugio en las alturas. Allí tuvieron que iniciar nuevamente
sus vidas, cambiar sus hábitos de vida y su manera de subsistir.
Entonces todo cambió. Hasta sus cantos y sus leyendas fueron
modificados... y al final el miedo hizo que todas sus creencias
fueran cambiando en función de lo vivido en aquel tiempo.
Pasaron
eones, eones de muchas generaciones... y los hijos de los hijos
de los hijos, aunque no recuerden los sucesos narrados en esas antiguas
leyendas, guardan en su memoria celular el recuerdo del drama y
del miedo atávico hacia la gran ola y todo lo que significó
tal suceso en sus vidas.
Los
hijos de los hijos ahora están esparcidos por todo el planeta.
No están anclados a un específico grupo social o familiar,
no pertenecen a una sola zona geográfica. Los hijos de los
hijos son los descendientes de ese pueblo que tuvo que perecer para
que, de la semilla atesorada, renaciera la raza que ahora puebla
esta Tierra.
Esos
descendientes guardan en su memoria celular el recuerdo de una tragedia
que los asoló sin mediar plazos. Fue de repente. En su memoria
celular guardan el estupor de lo sucedido, pues en su inocencia,
en la inocencia de la sana vida que llevaban, nunca esperaron que
la Madre Tierra los “castigara” de esa manera. Ellos
pensaban no haber merecido tal “castigo”.
Pero
ellos no tenían mucha conciencia de que había pobladores
de otros lugares que también sufrieron las consecuencias
de esa tragedia. Los otros no llevaban una vida equilibrada con
la Madre Tierra. Los otros no sembraban, no cantaban, no abrían
sus corazones a la comunicación invisible. Apenas vivían
para disfrutar de la experiencia del Ego, pues no practicaban el
compartir con otros seres ni con la Tierra que los sustentaba.
Muchos
de ellos, aunque no todos, también fueron tomados por sorpresa
y los que lograron escapar huyeron a las partes altas, procurando
sobrevivir para luego repoblar la Tierra a través de sus
descendientes.
Ellos
también, los hijos de sus hijos, están aquí
entre ustedes, mezclados junto a los otros, sin diferencias. Unos
y otros guardan en su memoria celular el recuerdo de la ola, un
evento sorpresivo que los diezmó y les obligo a huir presos
del miedo... y del temor a perecer.
Los
descendientes de ambos grupos se mezclaron entre sí y ahora
sus descendientes son portadores de lo que podría definirse
como una mezcla indefinida de cuasi-recuerdos en relación
a lo vivido. Esa mezcla de recuerdos inconscientes ha comenzado
a agitarse dentro de ellos y ha activado, junto con ese recordar,
la potencialidad del despertar espiritual.
Esos
cuasi-recuerdos no son en realidad personales. Son recuerdos ancestrales
de una humanidad que tuvo que enfrentar esa situación y reponerse
a ella, recuerdos que se han activado de nuevo, dramáticamente,
debido a los eventos similares ocurridos en la región asiática,
que algunos de ustedes indirectamente atestiguaron y otros tuvieron
que enfrentar.
Enfoquen
nuevamente la imagen y actualícenla a su época...
Todo
sucedió de la misma manera, sorpresivamente. En algunos lugares,
los niños corrían y jugaban, mientras las madres cantaban
alegremente. En otros lugares, la gente pescaba o se ganaba duramente
su sobrevivencia. Otros fueron sorprendidos dentro de la relativa
seguridad de sus hogares. Son otros tiempos, pero la situación
fue la misma. La ola llegó de sorpresa, sin avisar.
Será
difícil olvidar esos momentos. Los que los vivieron presencialmente,
una verdadera minoría, difícilmente olvidarán,
pues además de tener que cargar con esos recuerdos, también
deberán convivir con la activación inconsciente de
los otros cuasi-recuerdos, que son seminales y genéticos,
pues al estar alojados en el campo magnético de su ADN, resuenan
con el campo magnético de la Tierra.
Pero
la gran mayoría de ustedes que no tuvieron que experimentar
directamente el impacto de lo sucedido, también fueron impactados
por su energía y por ello también activaron esos recuerdos
ancestrales. Sin saber cómo, ahora ustedes “recuerdan”
y ahora temen...
La
gran ola que barrió esa antigua civilización terrestre,
simbolizada por la imagen del poblado de pescadores, no es comparable
en tamaño con la ola “tsunami” de menor magnitud
que afectó varias poblaciones asiáticas. Sin embargo,
en el paralelismo de los eventos está la enseñanza
que el Grupo de Kryon les trae hoy.
Todavía
existe un desequilibrio en la Tierra que debe ser corregido por
todos ustedes. Esa falta de equilibrio, que ha sido provocado por
muchos, afecta a todos, pero principalmente a las minorías
que quizás no son partícipes directos de ese desequilibrio.
Analicen
lo siguiente: la gran ola afectó en su mayoría a poblaciones,
que si se quiere, están ancestralmente más conectadas
que otras con la Madre Tierra. Observen, como casi siempre parece
suceder cuando ocurre un fenómeno natural de esta índole,
que la población que más pareciera sufrir todo el
impacto del evento, es aquella que aparenta ser la más simple,
la más humilde o simplemente la más desposeída.
Algunos
de ustedes dirán: ¿Kryon, por qué ocurre así?
¿Por qué, en vez de que se pierdan tantas vidas de
inocentes lugareños que viven en armonía con Gaia,
este tipo de sucesos no ocurre en otras regiones del planeta donde
sus habitantes no practican la conexión con la Madre Tierra?
¿Por qué Dios no castiga a aquellos que viven en constante
desequilibrio, en vez de castigar masivamente a inocentes?
Queridos,
Kryon desea que ustedes vean más allá de las apariencias
y perciban lo que simboliza este suceso. Este suceso es un recordatorio
para la humanidad, es una clara advertencia a elevar la conciencia
y a subir la vibración del planeta, de manera tal que todos
puedan conjurar y desviar los potenciales que podrían estar
estructurándose si continúa produciéndose desequilibrio
ambiental y espiritual.
Los
países que ustedes denominan como “el primer mundo”
son los que ahora tienen la sartén por el mango, pues controlan
economías que generan políticas internas y externas.
Sus gobernantes podrían hacer mucho por la elevación
planetaria, al proponerse un cambio de estructuras y paradigmas.
Serían una minoría (con un gran peso específico)
que podría hacer mucho a favor de una mayoría (con
poco peso específico).
Las
consciencias de esos países, quienes procuran pautar y establecer
cómo deben ser las políticas de sus vecinos, representan
el extremo opuesto de las minorías, de los “pocos”
en comparación con los “muchos”, que perecieron
para ayudar a elevar la conciencia y para llamar la atención
de los muchos sobre la necesidad de elevar la vibración.
Por
otro lado, en la zona que ustedes llaman asiática, se requería
que se produjera una renovación humana a nivel masivo para
contribuir a elevar la vibración de esa zona del planeta.
Una inyección de almas con potenciales espirituales renovados,
que puedan estar mejor preparadas para la tarea que se avecina,
pues todas las nuevas entidades que regresan a la Tierra lo hacen
con un potencial espiritual más elevado en consonancia con
la necesidad de elevar mayores niveles de consciencia a mayor escala
planetaria.
En
esa zona de Asia se requería que partieran unos para favorecer
la llegada de otros.
Créanlo
o no, queridos humanos, les decimos que hay regocijo del Otro Lado
del Velo, por esta partida masiva (para ustedes), por esta llegada
masiva (para nosotros). De este lado hay celebración y regocijo,
pues todos ellos han cumplido y han regresado para prepararse y
regresar de nuevo. Y regresarán en el momento en que más
se les necesite, pues serán parte de una humanidad que habrá
crecido a todo nivel, principalmente a nivel espiritual.
Nosotros
estamos muy conscientes de que ustedes no podrán entender
del todo esto, pues están atrapados en sentimientos de impotencia
y dolor por las pérdidas humanas sufridas. Somos Familia
y nos unimos a su sentir, pero celebrándolo y honrándolo
de manera interdimensional, pues los sentimientos de compasión
que han despertado al unísono, hacen que se logre la empatía
global necesaria para elevar la conciencia, gracias a la unión
de propósitos y sentimientos sobre una causa común.
Sin
embargo, también les pedimos que procuren usar la visión
interdimensional que hemos estado enseñándoles desde
hace varios años. Miren este suceso como una de esas operaciones
de limpieza y saneado de las que hablamos hace años, gracias
a las cuales se procura equilibrar o reforzar áreas del planeta
que están en desequilibrio a nivel de conciencia. Gracias
a la partida de las entidades que perecieron en el suceso, esa zona
asiática será revitalizada con miles, literalmente
miles de entidades que estarán listas para reconocer y asumir,
en el momento preciso, su potencial espiritual como ángeles
humanos. Mañana miles despertarán todos juntos, al
unísono, de una sola vez. ¿Se imaginan el potencial?
Miles se van de un solo golpe, en un instante, pero eso también
significa que miles despertarán en un solo instante y su
despertar producirá la masa crítica que esa zona necesitará
para su despertar y principalmente como un importante aporte a favor
del equilibrio planetario y de la elevación de la conciencia
del planeta.
Por
tanto, queridos, como pueden ver, en torno al suceso del continente
asiático hay muchos potenciales en acción: el recuerdo
seminal de la destrucción de una antigua civilización;
la alerta planetaria que genera el suceso por el temor a que ocurra
lo mismo ahora; la consecuente toma de conciencia para evitar que
eso ocurra de nuevo, a través del temor real y el recuerdo
ancestral, para la activación de un potencial de desarrollo
espiritual; la revitalización de una zona del planeta que
necesitaba ser renovada.
Es
tiempo de reflexión. Reflexionen sobre lo sucedido, pregúntense
qué pueden hacer para anclar su energía a la energía
del lugar donde viven. Establezcan un entorno de armonía
a todo nivel, y principalmente, procuren conectarse con la energía
de la tierra. Empiecen a trabajar la huerta de su vida. Escarben,
preparen, abonen su tierra y siembren lo que desean para sí.
Siembren los potenciales del mañana, pues el mañana
es también el hoy y la cosecha dependerá del ahora
que ustedes siembren. Aliméntense de sus propias creaciones,
pero también siembren para los demás, pues los demás
quizás en algún momento necesiten de lo que su huerta
produzca. Si su huerta fue creada con propósito e intención,
será fuente de regocijo, alegría e inspiración
para los demás.
Y
cuando pase un tsunami por encima de sus cabezas, si llegara a pasar,
es muy probable que su huerta quede intacta, pues justamente se
necesitará que permanezca en pié para que ustedes
puedan alimentar a los que hayan perdido la suya.
Queridos,
éste es el mensaje que hay tras de lo sucedido. Procuren
leer entre líneas y pónganse en acción ahora
mismo, pues ustedes, aunque tienen el poder de gestar un tsunami
en sus vidas, poseen también el poder de desarmarlo o simplemente
de transmutarlo.
El
grupo de Kryon, a través de este canal, les abraza interdimensionalmente
y les dice que en la interdimensionalidad no hay despedidas, pues
siempre estamos con ustedes, aunque no se den cuenta de ello.
Por
tanto el Grupo de Kryon continúa aquí...
El
Grupo de Kryon
Canalizado por Mario Liani coilort@cantv.net
Edición: Cultivando el Espíritu
Existe
plena y total autorización para hacer circular libremente
el texto arriba impreso (“Transmutando el poder de la
gran ola” - 03-01-2005 - El Grupo de Kryon canalizado
por Mario Liani), siempre que se envíe o se publique completo,
sin editar y con los respectivos créditos de autor. Se recuerda
amablemente que el único interés que se persigue con
la divulgación pública de éste y otros textos
similares, es la transmisión de conocimiento y la elevación
de la conciencia. Por tanto, no se autoriza la divulgación
del citado texto para fines meramente económicos.
Mario
Liani es Numerólogo y como tal, asesora directamente
a personas, grupos y empresas en Caracas, Venezuela.
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