| Hace
poco, una querida amiga y yo conversábamos sobre la
forma de esparcir la Luz a nuestro alrededor y por qué,
a pesar de ser Trabajadores de la Luz y estar conectados todo
el día con un mismo y único propósito,
a veces nos ocurren situaciones donde nuestra propia luz o
la luz que hemos creado en nuestro ambiente parece no ser
barrera suficiente para impedir que a veces lleguen a ocurrir
sucesos aparentemente negativos o que se nos adhieran entidades
o formas de pensamiento que no nos pertenecen (sobre todo
si éstas provienen de algunos de nuestros consultantes).
Cuando empecé a responderle a mi amiga, empecé
a hacerlo muy jocosamente, usando un símil para hacerle
entender mi punto de vista. pero a medida que las palabras
salían de mi boca, percibí que me estaba rodeando
la amorosa energía del Grupo de Kryon, la cual a veces
me honra con su amada presencia y enseñanzas.
Cuando empecé a hablar y a expresar lo que sentía,
ya estaba haciéndolo a través de su conocida
forma de expresar enseñanzas de una manera muy simple:
a través del uso de una parábola.
He aquí la Parábola de la Lámpara de
Kerosén:
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Queridos
ángeles humanos:
El
propósito de esparcir la Luz a su alrededor representa la
impecabilidad del humano por asumir su contrato al nivel que le
corresponda en relación con su grupo familiar terrenal.
Cuando
ustedes asumen ese contrato, es recomendable que lo hagan con toda
la intención que sea posible dedicar al propósito
que han escogido asumir, pues ello podría establecer una
gran diferencia sobre el resultado que se espera obtengan.
Esparcir
la Luz individual es parecido a iluminar un ambiente a través
de una lámpara de kerosén. Cuando se desea encender
la luz de una lámpara de kerosén, hay que tomar unas
simples precauciones, a través de las siete fases que le
voy a presentar.
La
primera de todas es asegurarse que el depósito de combustible
esté lleno, pues se necesita una reserva de combustible que
proporcione la mayor cobertura de luz posible durante el tiempo
que sea necesario. Esto significa que para esparcir Luz a su alrededor
es necesario poseer el poder de alimentar la llama de la combustión
espiritual y para ello, primero hay que preocuparse por llenar el
depósito con combustible espiritual, en una medida suficiente
y necesaria que garantice su perduración.
La
segunda fase consiste en asegurarse de que la mecha que se usará
ya fue introducida en el depósito de combustible, que tenga
el largo suficiente para conectarse con el nivel más profundo
del depósito y que esté limpia, de manera que pueda
producir una llama clara y estable. Esto significa que el depósito
de combustible espiritual debe estar conectado con el propósito
de llevar la Luz afuera de ustedes. La mecha representa el vínculo
que une el combustible espiritual acumulado con el propósito
de esparcir la Luz a su alrededor.
La
tercera indicación estriba en encender la mecha y graduar
la intensidad de la luz hasta lograr una llama estable que proporcione
una luz clara y uniforme, sin que la mecha humee demasiado o llegue
a ser tan débil que parezca estar a punto de apagarse. Esto
significa que el propósito de esparcir la Luz debe ser claro,
firme y equilibrado, evitando caer en extremos: la inseguridad o
falta de confianza en las propias capacidades o por el contrario,
un exceso de confianza o una actitud de alarde y aspaviento procurando
llamar la atención con lo que se trate de hacer o demostrar.
lo que al final produciría quizás “mucho humo
y poco fuego”.
La
cuarta sugerencia consiste en procurar dentro de la estancia o ambiente,
un lugar alto donde colocar la lámpara para que ella cumpla
con su función: proporcionar luz o iluminar la mayor cantidad
de espacio posible, procurando no dejar muchos rincones oscuros.
Generalmente ese lugar apropiado es en el centro de la estancia,
en la parte más elevada posible. Esto establece la necesidad
de que el humano procure su centro y desde ese elevado punto de
equilibrio proyecte con naturalidad su Luz, a sabiendas de que esa
Luz iluminará a su alrededor tanto como sea necesario.
La
quinta fase señala la necesidad que el humano observe qué
actividad ocurre a su alrededor. Es posible que nuestro humano perciba
que en una esquina de su habitación se esté realizando
una actividad donde haga falta mayor iluminación para ver
mejor y en detalle lo que se hace. Su deber estribaría entonces
en llevar su lámpara de kerosén a esa esquina, para
así contribuir a que tal actividad se llegue a realizar con
mayor claridad. Esto señala la importancia de que el humano
esté atento a lo que ocurre a su alrededor, observando principalmente
donde se requiere que su Luz sea llevada para ayudar a otros a percibir
mejor.
La
sexta indicación se refiere a la forma en que puede ser llevada
la luz a la esquina oscura. Es probable que en esa esquina se esté
realizando una actividad no muy evidente o llamativa, donde no sea
necesario llegar intempestivamente y colocar de sopetón la
lámpara en medio de la escena. Quizás se haga necesario
acercarse con suavidad y delicadeza, pues tal vez las personas que
estén en esa esquina no hayan pedido que se ilumine su escena:
quizás deseen permanecer en la penumbra o apenas podrían
desear obtener un poco más de claridad desde un perímetro
alejado. Esto caracteriza la necesidad de que el humano aprenda
a aproximarse a los lugares donde la Luz pueda parecerle escasa
o deficiente, haciéndolo con precaución, con la sutil
intención de arrojar Luz desde lejos, indirectamente, como
al descuido, para no perturbar o interferir en las acciones que
se estén desarrollando, pues al final el libre albedrío
de los demás debe ser respetado.
La
séptima fase se refiere al momento en que las personas permanecientes
en la esquina poco iluminada comienzan a percibir la aproximación
de alguien que trae un poco más de luz a su escenario. En
ese momento, es muy probable que se den cuenta de que se hallaban
en la oscuridad y por eso distinguían muy poco lo que ocurría
a su alrededor. Ahora entienden que viene alguien trayendo más
luz y por tanto lo llaman: “Hey, ¡acerca un poco más
esa lámpara, que nos hace falta ver mejor!” Este aspecto
se refiere al momento en que el humano debería estar listo
para reconocer cuando se le propicia el mejor momento para acercarse
a una escena sin interferir demasiado, pues ha sido invitado a arrojar
mayor Luz. Ahora todos le reconocen como el portador de la Lámpara
de la Luz y le piden que coloque su Luz al servicio de los demás.
Esta séptima indicación está vinculada con
la responsabilidad que debe tener el humano en mantener la Luz cuando
ha asumido su compromiso de ser su portador y difusor.
El
que cuida la lámpara tiene la obligación de cuidar
que el depósito de combustible siempre esté lleno
y estar pendiente de manipular periódicamente la mecha para
elevar la llama cuando ésta comience a decaer o corra el
riesgo de extinguirse. Es un trabajo de mantenimiento tan importante
como las fases que se han descrito con anterioridad, pues los otros
humanos presentes en la estancia han entendido que él cuida
de la Luz de la estancia, pues él convive en la estancia
con los demás y entiende que su Luz le es útil para
ver y también para ayudar a otros a ver. Esto último
representa la intención del humano en responsabilizarse por
sí mismo y por mantener todo aquello por lo cual ha trabajado
hasta el presente. Mantener las condiciones para que su Luz brille
para sí y también para los demás, consiste
en un mismo propósito, pues todo está conectado.
Al
final, el humano de esta parábola aprendió:
Que
él es como una especie de lámpara repleta de combustible
espiritual, que sólo él puede producir, reproducir
y acumular.
Que
la mecha de esa lámpara representa el propósito o
la intención que él manifiesta de esparcir la Luz
a su alrededor, para sí mismo principalmente y luego indirectamente
para los demás.
Que
hay que cuidar la forma como se esparce la Luz, procurando evitar
interferir con el libre albedrío de los demás.
Que
las mismas condiciones del ambiente demandarán la presencia
de su Luz, la cual será solicitada apenas cuando otros la
vislumbren pues al percibir su falta, ellos sentirán la necesidad
de poseerla y disfrutarla.
Que
él debe cuidar su intención y propósito, para
lograr que su lámpara siempre esté operativa y los
demás sepan que él porta una lámpara que siempre
está preparada para iluminar el camino de los demás
en caso de necesidad.
Y
así es.
El
Grupo de Kryon
Canalizado por Mario Liani - coilort@cantv.net
Edición: Cultivando el Espíritu
Esta
parábola ha sido canalizada a través de la energía
del Grupo de Kryon.
El canalizador no pretende convencer acerca de la proveniencia de
la misma, declarando una proveniencia que en definitiva no tendría
importancia, pues lo que interesaría sería que tú,
lector, discernieras la esencia de verdad a través de tu
intuición.
Existe
plena y total autorización para hacer circular libremente
el texto arriba impreso (“Transmutando el poder de la
gran ola” - 03-01-2005 - El Grupo de Kryon canalizado
por Mario Liani), siempre que se envíe o se publique completo,
sin editar y con los respectivos créditos de autor. Se recuerda
amablemente que el único interés que se persigue con
la divulgación pública de éste y otros textos
similares, es la transmisión de conocimiento y la elevación
de la conciencia. Por tanto, no se autoriza la divulgación
del citado texto para fines meramente económicos hasta que
se consulte su aprobación con el canalizador.
Mario
Liani es Numerólogo y como tal, asesora directamente
a personas, grupos y empresas en Caracas, Venezuela.
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